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EXPEDIENTE #051 · MISTERIO HISTÓRICO · CLASIFICACIÓN: NO DUERMAS HOY

D.B. Cooper saltó de un Boeing con 200.000 dólares y se lo tragó el cielo de Washington

Por El Vigía Nocturno · redactado a deshoras · 4 de junio de 2026

Retrato robot del FBI. Si tu abuelo se parece y siempre pagó en efectivo, llámanos.FOTO: FBI, dominio público, vía Wikimedia Commons — ver original

El 24 de noviembre de 1971, víspera de Acción de Gracias, un hombre de mediana edad con traje oscuro, corbata fina y gabardina compró en Portland un billete de ida a Seattle a nombre de Dan Cooper. Pagó en efectivo. Se sentó en la última fila del Boeing 727 de Northwest Orient, pidió un bourbon con soda, encendió un cigarrillo —1971, qué tiempos— y le pasó una nota a la azafata Florence Schaffner. Ella, acostumbrada a que los pasajeros le dieran sus números de teléfono, la guardó sin mirarla. El hombre se inclinó y le susurró con educación exquisita: «Señorita, debería leer esa nota. Tengo una bomba».

En el maletín, que abrió lo justo, se veían cilindros rojos y cables. Sus exigencias: 200.000 dólares en billetes usados (equivalentes a más de millón y medio actual), cuatro paracaídas y un camión cisterna esperando en Seattle para repostar. Mientras el avión daba vueltas sobre el estrecho de Puget para ganar tiempo, Cooper se mostró tranquilo, amable, pidió otra copa, pagó la cuenta e insistió en que la tripulación se quedara el cambio. El secuestrador más educado de la historia de la aviación.

El salto

En Seattle liberó a los 36 pasajeros a cambio del dinero y los paracaídas, y dio nuevas instrucciones: rumbo a Ciudad de México, a altitud mínima, con los flaps a 15 grados y el tren de aterrizaje bajado —configuración de vuelo lento que solo conoce quien sabe de aviones— y la escalerilla trasera del 727 desplegada. A las 20:13, en algún punto sobre los bosques del suroeste del estado de Washington, en plena noche, con lluvia helada y un viento de cara brutal, los pilotos notaron una sacudida en la cola. Dan Cooper había saltado con el dinero atado al cuerpo, dos paracaídas y una gabardina. Cuando el avión aterrizó en Reno, la escalerilla seguía abierta y la última fila, vacía.

No, señorita. No me parece que esto sea un acto contra ustedes. Es solo que tengo un agravio.

— Respuesta de Cooper a la azafata Tina Mucklow cuando le preguntó por qué hacía aquello, según su testimonio al FBI

El FBI bautizó el caso NORJAK y lo trabajó durante 45 años: más de mil sospechosos, ejércitos de soldados rastreando el bosque, dragado de lagos, nada. Cooper había desaparecido en mitad del cielo. Las apuestas serias dicen que un salto así, de noche, con tormenta, sin equipo adecuado ni punto de aterrizaje, lo mata a uno. Puede ser. Pero el cuerpo nunca apareció, y los muertos en el bosque suelen aparecer.

El dinero podrido de Tena Bar

En febrero de 1980, un niño de ocho años llamado Brian Ingram cavaba en la arena de Tena Bar, una orilla del río Columbia, para hacer una hoguera familiar. Desenterró tres fajos de billetes de veinte dólares, podridos pero con las gomas elásticas aún puestas: 5.800 dólares cuyos números de serie coincidían con el rescate de Cooper. Es la única pista física aparecida en medio siglo, y en lugar de cerrar el caso lo volvió más raro: aquel punto del río no encaja bien con las trayectorias de salto calculadas, y nadie ha explicado de forma convincente cómo llegó el dinero allí, ni por qué solo esa parte, ni dónde está el resto. En 2016 el FBI archivó oficialmente la investigación. Es el único secuestro aéreo sin resolver de la historia de Estados Unidos.

FICHA DEL EXPEDIENTE

FECHA: 24 de noviembre de 1971
VUELO: Northwest Orient 305, Portland → Seattle, Boeing 727-100
RESCATE: 200.000 $ en billetes de 20 fichados por el FBI
SALTO: ~20:13, escalerilla trasera, sobre bosques de Washington, con tormenta
RECUPERADO: 5.800 $ podridos en Tena Bar (1980). Resto: jamás
CASO FBI «NORJAK»: cerrado sin resolver en julio de 2016
PARADERO DE D. B. COOPER: ████████████
(NOTA: «D. B.» fue un error de prensa. Él dijo «Dan». El error ganó.)

Cada pocos años aparece un nuevo candidato: paracaidistas resentidos, agentes de la CIA, señores que confesaron en el lecho de muerte, un tal Rackstraw al que media internet juró haber desenmascarado. Ninguno ha encajado nunca del todo. Mientras tanto, en los bares del estado de Washington se sigue brindando cada noviembre por el hombre que le ganó al sistema con una corbata de pega y un agravio sin especificar. Si sigues vivo, Dan, que sepas que la corbata la dejaste en el avión. La tiene el FBI. Por si la quieres.

FUENTES DEL EXPEDIENTE (COMPRUÉBALO TÚ MISMO)

Este expediente documenta un misterio real y sigue oficialmente sin resolver. Los hechos son verificables en las fuentes; las conclusiones, como siempre, corren de tu cuenta. Expediente #051, documentado y sin explicar.